May 182013
 

Horno solar
Versión: José Ramón García
Ilustraciones: Yury Díaz

Muy sencilla su construcción. En días soleados de campismo o playa posibilita el calentamiento de alimentos ligeros

Como primeras fuentes naturales de energía, el hombre aprovechó el sol, el agua y el viento, que hoy retoma e incorporan al desarrollo tecnológico, ante el evidente agotamiento de los energéticos fósiles no renovables y la necesidad de disponer de una alternativa más asequible.

La energía solar ha sido conocida por la humanidad desde hace milenios. Por ejemplo, en tiempos de Arquímides (212, A.C.) se sabía que los rayos solares podían ser concentrados en un punto por medio de espejos. Precisamente, aprovechando este conocimiento, el sabio griego incendió las naves romanas ancladas en la Bahía de Siracusa.

En Francia (1772), Antoine L. de Lavoisier inventó un horno solar, y casi un siglo después (1860) el matemático Agustín Bernard Mouchot hizo funcionar una máquina de vapor y una bomba de agua mediante energía solar.

A principios del pasado siglo (1949), en los laboratorios galos de Mont Luis, se construyó un horno solar que alcanza temperaturas de 3500 grados centígrados, que ha sido utilizado en procesos metalúrgicos y reacciones químicas.

En l958, se logra convertir la luz del Sol en energía eléctrica (efecto fotovoltaico) para satisfacer los requerimientos energéticos de los satélites, tecnología aprovechada más tarde para llevar la electricidad mediante paneles de células fotovoltaicas, a lugares remotos que carecen de este servicio.

1. Papel aluminio 2. Cartulina blanca 3. Cartulina negra 4. Bolsa de plástico para calentar los alimentos 5. Vaso encerado o cubo plástico

 

Lo anterior es una breve reseña de la historia del aprovechamiento de la energía solar, pero ahora usted también puede comprobar sus posibilidades mediante una práctica experiencia.

Se trata de la construcción de un pequeño horno solar artesanal, que podrá utilizar para calentar alimentos ligeros en esos días de campismo o playa.

Solo necesita una tina plástica de envasar helado o similar, cartulina negra y blanca, papel aluminio y una bolsa sintética.

Forre la cartulina blanca con el papel aluminio para formar el colector. Colóquelo luego en el interior del recipiente plástico, de manera que se amolde a su estructura, y proceda de igual modo con la cartulina negra (según indica la ilustración).

Los alimentos que necesite calentar, póngalos en una bolsa de nailon, y ésta dentro del envase.

Sitúe el horno donde incidan los rayos del Sol, para posibilitar que se calienten los comestibles contenidos en la bolsa sintética… No necesitará de mucho tiempo para lograr su propósito.

MATERIALES
Un vaso encerado (de refresco o cerveza).
Cartulina negra de 200 x 200 mm.
Cartulina blanca de 350 x 350 mm.
Papel de aluminio de 400 x 400 mm.
Bolsa sintética.
El procedimiento para su manufactura es similar al explicado.